Porno de autor

25 Agosto 2008 - 9:36pm
por Lachi

Deep Throat dirigida por Gerard Damiano se estrenó en 1972 en Nueva York. Era una época donde los movimientos de contracultura en Estados Unidos vivían su apogeo, por lo que el gobierno local intentó combatir la arrolladora popularidad del filme prohibiendo su exhibición. Contrario al criterio de los sectores más conservadores que repudiaban su proyección, existía un nutrido grupo de defensores que anteponían el derecho a elegir y evadir lo que consideraban discutibles juicios de reprobación. En consecuencia, una película de bajísimo presupuesto, con un director y actores novatos y el guión más simple imaginable, se convirtió en detonante de una compleja disputa sobre los alcances de la censura y la injerencia política en el ámbito privado.

Todos los pormenores del revuelo se describen con detalle en Inside Deep Throat (Fenton Bailey y Randy Barbato, documental, 2005), el cual eficientemente expone la turbulencia de la discusión en la esfera social, política y legal estadounidense. Aunque su objetivo principal es contextualizar la contienda y cuestionar la relatividad de las valoraciones morales de un sector a otro, no obstante, en su desarrollo, deja entrever un par de detalles y temas secundarios que resultan curiosos a la luz del cine como propuesta artística.

Gran parte de la fama de Deep Throat fue producto de la persecución gubernamental. Como resultado irónico pero natural, los durísimos criterios de censura de los que fue objeto dispararon la curiosidad del público. Masiva fue su exhibición como masiva fue su audiencia, factor que incidió en el mercado meta tradicional del cine pornográfico. Este, usualmente enfocado al segmento masculino vio con la popularidad de Deep Throat un incremento que incluía amas de casa y mujeres de clase media, sector marginal al género hasta ese momento.

Con la publicación de un artículo en el New York Times titulado “Porno Chic” Deep Throat alcanzó su cúspide mediática. El público se amplió de forma nunca antes imaginada. Las ventas llegaron a su tope y ahora, bajo el aval de un periódico respetable, hasta las celebridades se aventuraron a consumirla junto con otras producciones similares. El cine pornográfico dejó de ser creación llana y de moverse en corrientes subterráneas para convertirse en producto de estatus glamoroso. El nuevo envoltorio denominado porno chic impulsó los filmes de tal forma que estos llegaron incluso a competir con Hollywood y sus películas.

Linda Lovelace, la mítica estrella de Deep Throat, afirmó en algún momento que no debía haber distinción entre las películas pornográficas y las consideradas “legítimas”. Ambas, según su opinión, deberían estar en una condición similar por lo que propone fusionar ambas industrias.

Los relatos que Inside Deep Throat describe como historias increíbles de un pasado no muy lejano, dejan claro que cuarenta años después el cine pornográfico no parece haberle sacado gran ventaja a su fugaz moda como entretenimiento socialmente aceptable. Aunque sorteó con éxito la prohibición absoluta de su exhibición, hoy día sobre la pornografía pesan todos los estigmas imaginables. Dejando de lado nuevamente el escabroso tema de las implicaciones morales, no hay duda de la pobreza técnica, argumental e histriónica dentro de las películas pornográficas como norma regular. Para quienes ya no se ofenden con desnudos frontales y felaciones explícitas, el género alcanza para discusiones de corte sociológico pero nunca para un cine foro.

Deconstrucción. ¿Puede la pornografía ser parte del mundo artístico? Obras como Aktionshose: Genitalpanik (performance, 1969) de Valie Export o And the Beast (acrílico, 2005) de Ghada Amer, utilizan el elemento pornográfico en su representación. Ambas artistas, usan un planteamiento ideológico abiertamente feminista donde las imágenes pornográficas se introducen pero con una intención reprobatoria. Son por lo tanto, obras que explotan este lenguaje pero en un sentido crítico.

A pesar de la distancia temporal entre el trabajo de Export y Amer, podría afirmarse que ambas descansan sobre un sentido peyorativo común que pesa sobre la obscenidad y la lascivia como elemento nocivo y perjudicial.

En el cine, matices pornográficos han estado intermitentes en una que otra película “legítima”. Baise-Moi (Virginie Despentes, 2000) es un manifiesto de feminismo radical emparentado directamente con la denuncia. Sin embargo, en los filmes no es común el uso del sexo como medio para criticarlo sino más bien una herramienta que desalienta los tabúes en torno a él. Intimité (Patrice Chéreau, 2001) sobre una pareja que en sus encuentros desea mantener relaciones sexuales sin forjar ningún tipo de vínculo, el drama erótico Lie with me (Clement Virgo, 2005) o el inusual retrato adolescente, Ken Park (Larry Clark, Ed Lachman, 2002) de alguna forma se liberan un poco del pudor y el recato. Esporádicamente se rompe con las reservas en algunas creaciones que no giran exclusivamente sobre la sexualidad: Idioterne (Lars Von Trier,1998), The Brown bunny (Vincent Gallo, 2004) o Batalla en el cielo (Carlos Reygadas, 2005).

Este pequeño listado de películas tiene una característica particular. Se encuentra clasificada bajo la categoría de cine independiente o de autor. Sin importar el término que se prefiera, lo claro es que no pertenecen a las grandes productoras ni al ámbito comercial más rentable o taquillero. Su plataforma de presentación es entonces, los festivales de cine y las salas de proyección alternativa, las cuales son visitadas por críticos y artistas de renombre. Nos encontramos aquí con una variante del porno chic que desencadenara alguna vez el prestigioso New York Times en los tiempos de Garganta profunda. El sexo explícito se intenta legitimar a través de la justificación intelectual. Quién consume y avala un producto tiene tanta o más importancia que su calidad concreta. Así, el sexo se cubre de inteligencia y puede migrar del local de mala muerte o el cuartito disimulado del videoclub para admirarse sin sentimientos de culpa.

Pero aún cuando el sexo tenga un pequeño nicho para mercadearse sin tantos estigmas, es curioso que aún se conserve recatado frente a la industria de la pornografía. Críticos y aficionados se unen en un alegato común: la sexualidad tibia no funciona. Muy ligero para ser porno, muy fuerte para la insinuación. El cine “legítimo” aún no logra transgredir la barrera que lo pondría en una igualdad representativa (no así conceptual) con la pornografía.

Por esta razón, es necesario destacar dos obras que por sus características están estrechamente fundamentadas en el cine porno y no intentan establecer barreras estéticas con él. Gojitmal (Jang Sun Woo, 1999) relato que narra la relación sadomasoquista entre un hombre adulto y una adolescente. Aproximadamente el 80% del metraje son relaciones sexuales, la cámara no es fija, los encuadres se esmeran por presentar en primeros planos las penetraciones y sus actores no son profesionales. En general, la propuesta y apariencia es muy similar a un video casero pornográfico. Se distingue de este último por tener un argumento bastante aceptable y una digna humanización del universo fetichista.

Tian bian yi duo yun (Tsai Ming-liang, 2005) es un excéntrico producto que incluye ciencia ficción, drama romántico y pornografía. Es una propuesta experimental donde melancólicos estados contemplativos son sucedidos de sexo duro y puro, sirviendo a veces de intermedio entre ambos los más descabellados (¡y magníficos!) números musicales. Dentro de esta singular heterogeneidad, lo que interesa para efectos del presente análisis, lo aporta la descripción de las vicisitudes laborales de uno de sus personajes principales, el actor porno Hsiao-Kang. Aunque con una técnica mucho más depurada y mucho más emparentada con líneas de diseño moderno, al igual que en Gojitmal la representación de la relación sexual cumple con el formato de la película porno. No se trata de pequeños espacios de relleno que buscan verse interesantes o con visos de plasticidad, sino de largos y monótonos planos de varios minutos donde una pareja fornica y fornica sin parar.

Tanto Gojitmal como Tian bian yi duo yun sobresalen del resto del cine “legítimo” por el regodeo en el coito como medio de representación, evocando y recreando las posibilidades estéticas del cine pornográfico. Sin embargo, no lo hacen ni desde la crítica o como tímida inspiración. Tampoco aprueban ni desaprueban, simplemente se valen de ella por el solo hecho de existir. Ambas han establecido una línea de discurso deconstructivo que extrae la pornografía de su carácter marginal y la lleva por los linderos de la oficialidad cuando sus películas se venden como obras artísticas. La primera en el Festival de Venecia, la segunda en el Festival de Berlín. En su contundencia, agreden las convenciones, conceptos y límites comúnmente aceptados para las obras cinematográficas y desde ahí, impulsan la duda de si son irrefutables.

Desde inicios del siglo XX el arte comprobó de la mano del visionario Marcel Duchamp que hasta lo considerado más vulgar y corriente, ve renacido su valor en una galería o museo. Al cobijo de las libertades y licencias del cine independiente, la pornografía se abre paso entre el cine “legítimo”. Primo cercano de aquel porno chic del New York Times, el arte contemporáneo ve una incipiente forma de expandir sus posibilidades: el porno de autor.

Lachi, muy interesante, de nuevo he disfrutado muchísimo su artículo. Casualmente la semana pasada (por recomendación de neuralgia) bajé lie with me, todavía no la he visto.

Sí vi el documental de Inside D.T. el año pasado, casi como ritual obligatorio porque Linda Lovelace es un personaje icónico. Los datos y la información sobre la película resultan amenos.

Tian Bian Yi Duo despierta mi interés, encontré el torrent con el avi. Cuestión de conseguir subtítulos.

muy interesante su artículo Lachi.
no soy conocedora del género pero leyendo lo que escribió me llamó la atención.
Me parece super curioso lo popular que fué deep throat.
desde carajilla he oido sobre esa cinta (nunca la he visto) pero sin duda fué todo un fenómeno.

hace un tiempo ví Lie with me, es bastante buena, yo sentí la frustración de la protagonista a ratos y medio lloré.
la recomiendo.

Excelente articlo. Lo leeré varias veces hasta exprimirlo.

Y esa lista de películas está muy interesante. He visto pocas, lamentablemente, aunque la de Tsai va para la lista inmediata (he estado atrazando mi dosis de cine asiatico por un tiempo ya).

Tambien he oido de A Hole In My Heart de Lukas Moodysson (que dirigió la, a mi gusto, excelente Lylja 4-ever) y Shortbus de John Cameron Mitchell. La primera he leído que es particularmente perturbante y la segunda tiene varias (y aparentemente creativas) escenas de sexo no simulado.

Si les interesa el tema, aquí hay un articulo muy interesado publicado hace unos años en artforum acerca de una tendencia en el cine francés de los ultimos años de mezclar violencia con sexo grafico: Flesh and blood: sex and violence in recent French cinema

Quote:

El cine “legítimo” aún no logra transgredir la barrera que lo pondría en una igualdad representativa (no así conceptual) con la pornografía.

Justamente pensaba eso mientras leía la primera lista de películas que puso, he visto algunas y me han parecido terribles; creo que en esos casos los autores no estaban pensando en usar la pornografía como un recurso, más bien en impactar a la audiencia con lo que está disponible.

En todo caso, WOW, excelente artículo, dos cosillas con Deep Throat: ¿Linda Lovelace no se hizo antiporno luego de Deep Throat? y ¿Qué pasó con la película biográfica que estaban haciendo con la mae de Scary Movie? Inferno creo que se llamaba.

En lo personal espero no caer mal pero no me gustó el artículo, primero que nada es demasiado largo y al principio siento que me están regurgitando información sacada de una tesis, me encanta el cine, me encanta leer y me gusta el porno laugh pero me cansó el ritmo con el que está escrito y el hecho de que no sentí el punto a lo que iba en los primeros 3 párrafos, puta creo que me estoy volviendo en un lector "pop" jejeje maldito internet.

Veo como Cirdan puede amar el artículo y lo respeto, pero a mi se me hizo muy cansado y poco interesante. (Y eso que está hablando de porno Shocked)

Let the negative karma flow Crying or Very sad

98 wrote:

Justamente pensaba eso mientras leía la primera lista de películas que puso, he visto algunas y me han parecido terribles; creo que en esos casos los autores no estaban pensando en usar la pornografía como un recurso, más bien en impactar a la audiencia con lo que está disponible.

Si. A lo mejor incluso se pueda considerar como una herramienta para llamar la atención y sobresalir. Ese articulo de artforum cita a Bruno Dumont (que dirigió Twentyninepalms, que, si no se se quieren enojar, no la vean) diciendo que lo que él busca es despertar a la audiencia. Y el autor del articulo se pregunta "pero despertarla para que? cual nueva o importante verdad tiene Dumont que amerite el despertarnos?".

Y yo creo que eso es aplicable para algunas de estas peliculas. Algunas incorporan bien una vision mas honesta del sexo que incluso puede llegar a ser un poco perturbante (les recuerdo que, si no la han visto, en Japon de Carlos Reygadas un hombre tiene sexo con una anciana de 80 años). Pero otros parece que estan ahi solo para shockear a la gente.

Y yo disfruto algunas de esas peliculas. En general, me gustan las peliculas que le sacan el dedo del medio a la audiencia (si, yo se, que radical!). Pero a veces parece que a falta de innovacion narrativa o tecnica, lo unico que queda es innovacion tematica. Entonces se vuelve una competencia a ver cual es mas explicito.

diego wrote:

Casualmente la semana pasada (por recomendación de neuralgia) bajé lie with me, todavía no la he visto.

A mi esa cinta me dio DURO.

La desesperacion y la frustracion x encontrar ese complemento perfecto... la necesidad y la pertenencia.

Sin las escenas de "alto contenido sexual", la pelicula JAMAS hubiera tenido el mismo efecto, por lo menos en mi.

Gracias todos por sus comentarios.

Diego: Tian Bian Yi Duo es una película que personalmente tengo en muy alta estima. Debo decir que es una obra realmente extraña, de ahí deriva su encanto, sin embargo, mucha gente la odia. Eso sí, no deja indiferente. Eso en el fondo también es una cualidad.

Loulú: El listado de películas es variado. Traté de hacerlo sin sesgos de mi propia opinión. Es general que este tipo de películas tengan opiniones muy divididas precisamente por lo perturbador que puede ser encontrar escenas de sexo explícito en ese mentado cine "legítimo". A mí me gusta gusta mucho la primera mitad de Lie with me, la segunda no tanto.

Cirdan: A vos te recomiendo a ojos cerrados Tbydy. Interesantes aportes esos, los agregaré a mi lista deseada de películas eróticas. (no sé si lo leyó en su otro artículo de Jarmush, pero ya que usted hace complacencias, me gustaría que hablara de Peter Greenaway Wink)

98: Es común oir esa queja de que sólo se incluye sexo para tapar otro tipo de deficiencias. El sexo vende, es la única forma que ha encontrado la sala garbo para sobrevivir. Qué difícil es llegar a un concenso sobre esto, verdad?

Aqua bass: Se podría decir que mi único entrenamiento en escritura la constituyen ensayos y trabajos de la U. Lo siento, no logro apartar mi triste pasado. Es maña de tesis querer justificar cada afirmación. Tomaré en cuenta su sugerencia de la síntesis. Tal vez puedo escribir aquí algo y en mi blog publicar el Lachi's cut y las extras Razz.

Cirdan wrote:

...Pero a veces parece que a falta de innovacion narrativa o tecnica, lo unico que queda es innovacion tematica. Entonces se vuelve una competencia a ver cual es mas explicito.

Eso explica exactamente lo que pienso de Shortbus. La verdad, de todas las mencionadas en el articulo, es la unica que he visto. No se si las demas me generen esa opinion, pero en particular Shortbus me parecio muy muy mala.

Definitivamente ahora quiero mucho ver Lie with me y Deep Throat.

Acerca del articulo, si estoy un poco de acuerdo con Aqua Bass. Lo lei todo, pero estuve muy cerca de scrollear hasta el final y solo comentar (solo que no me gusta mucho comentar sin tener todas las bases de lo que estoy hablando). Creo que el tema da para mucho es bien interesante, pero el articulo es como una coleccion de datos sin mucho insight a la opinion del autor o sin elaborar mas alla de citar la informacion. Como que a ratos no le encontre cual era el punto.

Me lo tomo como una buena recomendacion y que si me pique por ver dos o tres de estas.

**Edit: Deep Throat sera facil de conseguir en video clubes?

No. Pero es muy fácil de conseguir en torrents. Tomá en cuenta que DT es porno tal cual. Creo que te puede interesar más el documental (también en torrents) que la película que es sexo explícito con trama absurda. Es un film de culto más por lo que representó, que por su contenido.

Aunque los fuegos artificiales son memorables.

Skittle wrote:

Creo que el tema da para mucho es bien interesante, pero el articulo es como una coleccion de datos sin mucho insight a la opinion del autor o sin elaborar mas alla de citar la informacion. Como que a ratos no le encontre cual era el punto.

Efectivamente este escrito está más un análisis que una opinión, lo que no significa no que esta última no vaya implícita. Siempre me ha resultado muy curioso cómo algo es rechazado o aceptado de acuerdo con su entorno. El arte es un ente legitimador y como tal tiene un gran poder. Las cosas por sí mismas no tienen valor, este surge de quienes se lo otorgan. Con certeza puedo decir que apoyo el uso de cualquier recurso en el arte, aunque se crea que es nocivo o de mala calidad, siempre y cuando haya un discurso bien fundamentado. Si desaprobara el uso de pornografía, el artículo hubiera tenido un abordaje totalmente distinto.

Skittle wrote:

Me lo tomo como una buena recomendacion y que si me pique por ver dos o tres de estas.

Excelente, eso para mí ya es un halago.

Skittle wrote:

**Edit: Deep Throat sera facil de conseguir en video clubes?

Inside Deep Throat la conseguí en el video Hollywood de Guadalupe (el de la Texaco) cuando hicieron una venta loca de dvds que les estorbaban. Coincido con Diego en que vale más la pena ver el documental que la película. Ahí ponen lo más interesante.

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Creo que 98 preguntaba si Linda Lovelace se había hecho activista antiporno. Sí. Se unió a grupos feministas estadounidenses que por los setentas tuvieron una presencia muy fuerte. Dijo que la obligaron a actuar en películas pornográficas y que el esposo la golpeaba. Pero bueno, dice el dicho, "crea fama y échate a dormir", ya era poco lo que podía hacer por revertir su aparición en Deep Throat.

Me gustó el artículo, te hace recordar tantas películas en las que se presentan escenas de sexo explícito que no tienen pero nada que ver con la propuesta original. Pero también piensa uno en escenas super eróticas (o grotescas) que realmente son ineditables de la vida del personaje principal en una peli.

Buen análisis.

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