The Village Pet Store: Una exhibición diferente
Camino pasivamente por las aceras de Greenwich Village, armada únicamente con el iPod, la infaltable metrocard y una copa casi obscena de helado de pistacho. Hay un aire fresco que logra escapar al pánico que se entreteje veinte calles más abajo, en pleno Wall Street. Un joie de vivre parece inundar cada esquina, cada recoveco. Ha de ser el otoño.
Pero algo distinto pasa hoy. Algo que no estaba ayer. El neoyorquino promedio, acostumbrado a vivir en una ciudad que parece haberlo visto todo, se está aglomerando en una sola tienda de escasos metros cuadrados. The Village Pet Store and Charcoal Grill, dice el toldito verde. ¿Qué carajo puede tener una tienda de mascotas que someta a la masa local a interrumpir su ruta y sacar las cámaras al mejor estilo nipón? Pues animales, ni más ni menos. O lo que queda de ellos tras el desaforo del homo sapiens.
O RLY? Lo que desde la ventana se muestra como un leopardo tomando la siesta y meneando la cola, resulta ser un abrigo de piel que imita con perturbador realismo los movimientos de respiración del difunto felino. Ya adentro, a la izquierda, un vicioso chimpancé se complace observando el monkey porn de Discovery Channel. No puede faltar la pecera, claro. Pero sus inquilinos son un par de barritas de pescado empanizado que nadan alegremente en las aguas cristalinas.
Hay un espacio premium para los embutidos, ahora mutados en especímenes que serpentean en la arena y se esconden de los visitantes. Cierra la particular exhibición de animatronics un conejo (¿coneja?) ataviado con perlas y maquillaje cortesía de Cover Girl, justo al lado de los McNuggets de pollo que picotean sobre la salsa barbacoa, bajo la mirada vigilante de su madre plumífera. La ambientación impecable confunde al curioso, que termina buscando al despiste la cámara escondida y el momento en que se revele el significado real de aquel absurdo.
¿Qué es entonces? Una sátira al sistema de producción. Un llamado a la defensa de los derechos de los animales. Una nueva dimensión de arte urbano. O simplemente un espacio para pensar fuera de la caja y lucirse en el intento, porque quien está detrás de todo esto no es precisamente un amateur.
Es Banksy. El mismo antihéroe cuya identidad constituye uno de los mayores enigmas de la época moderna, y que por años ha obligado a la policía británica a duplicar su cargamento anual de Advil y detergente para exteriores. El Banksy de la Reina, del Louvre y de las ratas subversivas. El artista del graffiti que vende su trabajo a los Jolie-Pitt y que según uno que otro hipster, "he’s so five years ago”. Es suya la mente criminal detrás de The Village Pet Store, su primera muestra oficial en NYC.
***
Por fin salgo de la tienda. Procedo a matar la tarde comprando libros usados en Soho, pero después de algunas horas, me vence la curiosidad y tomo el metro de vuelta a la sétima avenida, donde la fila para entrar a la tiendita ya da la vuelta a la cuadra. Los chismes realmente vuelan en esta ciudad.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
-
- 286 lecturas
























































Otras fotitos
Frikin Banksy. Pequeño genio/superhéroe contemporáneo.
Leí de esto hace algunos días en la página de la BBC.
No son esos McNuggets simplemente adorables?
Lindo articulo, Angelica.
Caminando por Greenwich Village, viendo exposiciones de Banksy y comprando libros usados en SoHo. No suena nada mal.
Gracias.
En el sitio de la expo están los videos, donde realmente se logra apreciar el trabajo excepcional que hicieron con los bichitos.
El conejo es mi favorito. Ya me desearía yo ese garbo.